lunes, 23 de febrero de 2015

Señor Alcalde, no destruya los humedales

Todos los neivanos hemos sentido  las elevadas temperaturas con fuertes variaciones durante los últimas semanas que evidencian el cambio climático y que nos recuerda que como sociedad debemos tomarnos en serio las medidas para adaptarnos a este fenómeno incuestionable.

En este contexto, es urgente y prioritario que la administración municipal de Neiva en cabeza del alcalde Pedro Suárez sea responsable y asuma la defensa de los humedales del oriente de Neiva –El Curibano, La Barrialosa, Los Colores y el Chaparro –, tal como lo piden reconocidos líderes ambientalistas de la ciudad como lo son la profesora Leyla Rincón y el profesor Aldemar Macías, a quienes he tenido la oportunidad de acompañar en varias reuniones.

En una de ellas en el despacho del alcalde, el exgobernador del Huila Julio Enrique Ortiz le dijo al alcalde y al secretario de medio ambiente que parecían más abogados defensores de los intereses de los grandes constructores y terratenientes de la ciudad que protectores del interés general.

En efecto, el alcalde no puede seguir aduciendo que el actual Plan de Ordenamiento Territorial (POT) desconoce estos ecosistemas  o que según algunos estudios técnicos algunos de estos no son humedales y que, por tanto, se puede construir sobre ellos o sus zonas aledañas. El POT, como cualquier herramienta de planificación prevista por la ley, es susceptible de modificación y está supeditado a principios superiores como es el derecho a disfrutar de un ambiente sano. De igual forma, los estudios técnicos dependen de supuestos, enfoques y parámetros sujetos a error o a ser refutados por otros más adecuados.

Así lo demuestra el reciente informe “Principios y criterios para la delimitación de humedales continentales” realizado por el Instituto Humboldt bajo un enfoque conceptual que considera los humedales como sistemas complejos adaptativos. Brigitte Baptiste, directora del instituto, afirma en la presentación del proyecto que es necesario corregir los errores que se han venido acumulando en la gestión del territorio debido al optimismo tecnocrático y una idea de desarrollo simplista porque ya cruzamos el umbral.

De acuerdo al informe, “la delimitación debe reconocer la conectividad ecológica como un elemento fundamental para la naturaleza dinámica del humedal, donde este hace parte de la cuenca que conecta territorios y escenarios de orden ecológico, social y económico […] Los límites del humedal deben ser concebidos como membranas funcionales dentro de una estructura ecológica superior que los integra, que es la cuenca – la cuenca del rio Las Ceibas en el caso de Neiva–. La delimitación se debe basar en límites funcionales (entendidos desde la ecología del paisaje y del ordenamiento territorial), más que en aspectos sociales, económicos o jurídicos”

Los humedales son importantes por su capacidad de regulación hídrica y bioclimática, control de inundaciones y por los servicios ambientales que ofrecen, trascendentales para una ciudad tan caliente como Neiva. Adicionalmente, porque están llamados a constituirse en parques y zonas verdes para el disfrute de los neivanos que carecemos de dichas zonas para el esparcimiento y la recreación. ¡No mas “secaderos de café” en la ciudad!

Señor alcalde, en sus frecuentes viajes al exterior, ¿no se dio cuenta que las ciudades desarrolladas tienen ahora como prioridad la conservación y promoción de zonas verdes para sus comunidades? ¿No le comentaron que sus gobernantes ya superaron hace rato el delirio de echar cemento por doquier y de medir sus resultados por obras construidas?


La ampliación del espacio construible no puede afectar la integridad de esos ecosistemas trascendentales para la cuenca del rio las Ceibas (que provee el agua de la ciudad) y para la prevención del riesgo de desastres. Es indispensable incorporar al POT lineamientos y estrategias específicas para crear un modelo de ciudad resiliente al cambio climático, como lo hizo recientemente Bogotá. La defensa de los humedales se reduce simplemente a voluntad política por eso, señor alcalde, los neivanos le pedimos que no destruya los humedales.

lunes, 16 de febrero de 2015

Plan Nacional de Desarrollo: ¿Y el mototaxismo?

El mototaxismo es una actividad no permitida por la ley que ha venido aumentando en muchas ciudades colombianas durante los últimos años. Las soluciones que se han propuesto para erradicarla han sido improvisadas e ineficaces debido a que no parten de un diagnóstico serio que identifique adecuadamente las causas del fenómeno – confunden los síntomas con la enfermedad. Aunque en teoría casi todos reconocen que es un fenómeno complejo con muchas variables interdependientes, en la práctica se proponen e implementan soluciones simplistas de tipo coercitivo que le apuntan a los síntomas y no a la causa del problema.

Para analizarlo con el enfoque apropiado, lo primero es reconocer que es una manifestación particular de la informalidad en Colombia. El modelo económico colombiano además de promover la reprimarización o desindustralización de la economía, no está generando empleo de calidad ni capacitando apropiadamente a los trabajadores no calificados, por eso la informalidad es casi del 50% según las cifras oficiales del DANE. En general, la informalidad se combate, por una parte, mejorando la capacidad del sector formal de generar empleo y educando a la población y, por otra parte, reduciendo los incentivos a la informalidad y los costos al el trabajo formal, lo cual requiere soluciones integrales y progresivas planificadas con tiempo.

Lo segundo es identificar claramente el tipo de movilidad y de ciudad al que se desea llegar. Cada vez parece haber más coincidencia en que se necesitan ciudades sustentables más compactas, centradas en el ser humano y no en el carro. Ahora hay conciencia de que no es sostenible un modelo de desarrollo basado en el transporte individual privado. Debemos reducir la dependencia del carro. Por eso es importante planificar las ciudades para que la gente se desplace en bicicleta, a pie o en un sistema de transporte público accesible e incluyente.

Las nuevas generaciones están cada vez más dispuestas caminar o montar en bicicleta. El carro ya está dejando de ser un símbolo de éxito personal. El transporte público decente ha llegado a ser un indicador clave de la  vitalidad económica futura de una ciudad. Es un requisito fundamental para atraer empresas en crecimiento y a los empleados altamente calificados que estas necesitan para ser exitosas. De igual forma, el uso de la bicicleta mejora la salud pública reduciendo los costos del sistema de salud y la emisión de gases de efecto invernadero que ocasiona el calentamiento global.

En Colombia, no obstante, vamos en contravía de esa tendencia. Por ejemplo, el transporte público en las 10 principales ciudades pasó de movilizar el 73% de las personas a movilizar el 51% en los últimos 10 años, mientras que el transporte individual pasó de mover el 11% de las personas a mover el 29%, de acuerdo al Informe de la Red Ciudades Cómo Vamos del 2013.

Debido a lo anterior, el Gobierno Nacional debería legalizar el mototaxismo en el corto plazo tomando medidas integrales para irlo reduciendo gradualmente a la vez que fortalece sistemas de transporte público que sí sean viables financiera y operativamente, y que correspondan a las realidades de cada región.

Varios estudios técnicos soportan esta propuesta. Por ejemplo, un estudio del Banco de la República sobre la economía del mototaxismo realizado en el 2011 encontró que la mayoría de los individuos que ejercen ese oficio elige ingresar o permanecer en dicha ocupación en respuesta a su rentabilidad y a la insuficiencia de ofertas laborales formales. Al final el estudio propone la legalización del mototaxismo y su posterior incorporación al sistema de transporte público legalmente constituido. Otro estudio realizado para la Corporación Fondo de Prevención Vial en el 2013 recomienda la legalización y afirma que en términos de seguridad vial el mototaxismo no es más inseguro que otros modos de transporte como se suele creer, sino que la accidentalidad de mototaxistas es igual a la de otros usuarios de la motocicleta. Sin embargo, sostiene que lo que sí afecta la seguridad vial es el hecho de que cada vez más gente esté dejando de usar el transporte público para cambiarlo por el transporte individual en carros y motos. El proyecto de Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018 se limita a mantener en la ilegalidad al mototaxismo. ¿Es la solución adecuada?