lunes, 10 de abril de 2017

Jorge Eliécer Gaitán: ¿Un líder desconocido?

Hace poco le pregunté a un grupo de estudiantes sobre lo que aconteció en Bogotá hace 69 años el 9 de abril de 1948. Con gran sorpresa vi que sólo unos cuantos supieron responder que el Bogotazo. Aquel día fue asesinado Jorge Eliécer Gaitán, un líder que aspiraba a modernizar el país y crear una verdadera democracia. ¿No sería oportuno conocer y tener este tipo de referentes ahora que tenemos una crisis de liderazgos?

Gaitán fue un político liberal que comprendió desde temprano cómo las élites oligárquicas que han gobernado el país preservan sus privilegios: promueven la violencia y el odio entre los de abajo, quienes se hacen matar por los de arriba, mientras que estos últimos apoyan las mismas políticas económicas excluyentes y comen en el mismo plato.

Como lo dice William Ospina, Gaitán fue muy claro en precisar que la lucha ya no podía estar dirigida por los partidos aristocráticos, sino que el debate político era ahora entre el pueblo postergado y las élites que lo excluían y lo despreciaban.

Este destacado jurista formado en Italia empezó a concientizar al pueblo de sus propios anhelos, necesidades y derechos. Por eso se convirtió para la oligarquía en alguien peligroso: “Y los dueños del poder que por siglos habían reinado sobre el silencio de los inocentes se estremecieron, porque eso que siempre habían temido estaba despertando, eso que siempre habían silenciado estaba hablando y eso que siempre los había avergonzado ahora pretendía un lugar en la historia”.

Gaitán acostumbraba decir que “en Colombia hay dos países: el país político que piensa en sus empleos, en su mecánica y en su poder, y el país nacional que piensa en su trabajo, en su salud, en su cultura, desatendido por el país político”. Esa realidad todavía se presenta hoy en Colombia.

Contrario a otros líderes políticos que movilizan a los colombianos exacerbando el odio, la intolerancia, los miedos y el espíritu de venganza, Gaitán “no era partidario de la violencia, sino que siempre había creído en la democracia, había confiado en las instituciones, y no se le había ocurrido preparar a nadie para afrontar un asalto a traición”.

Prueba de ello fue la Marcha del Silencio que organizó en febrero de 1948, semanas antes de ser acribillado en pleno centro de la capital. Asistieron de todo el país aproximadamente 100 mil personas en sorprendente silencio (Bogotá para la fecha tenía cerca de 400 mil habitantes). Allí recitó la “Oración por la paz” en la que pidió al presidente que cesara la violencia de las fuerzas del Estado en las regiones: “Señor Presidente: No os reclamamos tesis económicas o políticas. Apenas os pedimos que nuestra patria no siga por caminos que nos avergüenzan ante propios y extraños. ¡Os pedimos tesis de piedad y de civilización!”

Para ese entonces Gaitán ya se perfilaba como el candidato único del liberalismo para las elecciones presidenciales de 1950, después de haber vencido en las elecciones parlamentarias al santismo y a los conservadores liderados por Laureano Gómez, exponente del sectarismo, la intolerancia y el fanatismo militante. Al quedar demostrado el poder de convocatoria de Gaitán, la casta endémica de este país decidió matarlo. Ese día empezó el periodo oscuro de La Violencia y se agudizó el espiral macondiano de guerras que ha caracterizado a esta república.

Con la muerte Gaitán se aplazó el último proyecto de modernización de Colombia, el cual buscaba dignificar al pueblo e incluirlo en el relato nacional. Las reformas liberales, que el país necesita desde entonces y que fueron realizadas en otros países latinoamericanos, quedaron postergadas indefinidamente.

Ospina nos recuerda que Gaitán no hablaba de revolución: “Era un liberal convencido, tenía un programa de reformas profundas, sabía que lo que nos había faltado siempre era adecuar la realidad al discurso de la igualdad ante la ley, de los derechos humanos y de la dignidad ciudadana […] Su consigna principal no era la destitución de los poderosos y de los privilegiados, sino ‘la restauración moral de la república’, algo que tenía que ver con la legitimidad, con la decencia, con el respeto por el país, por unas costumbres y por un sentido de comunidad”.

En el actual ambiente de degradación moral, insoportable cinismo de la mal llamada dirigencia y de odios ensordecedores que dificultan el diálogo y la construcción de nación, es primordial y urgente rescatar la memoria de líderes como Jorge Eliécer Gaitán. Por su trabajo incansable por modernizar al país debería ser un referente para las nuevas generaciones de colombianos deseosas de promover un cambio profundo en nuestras instituciones para hacerlas verdaderamente justas y democráticas.

lunes, 20 de febrero de 2017

La corrupción: Algunos factores determinantes

Para poder resolver un problema lo primero que se debe hacer es un buen diagnóstico para descubrir sus  posibles causas.

En el caso de la corrupción, se debe reconocer también que es un problema complejo y, por tanto, su solución es compleja y requiere tiempo.  Aunque parece algo obvio, es común escuchar recetas simplistas.

La corrupción se ha venido convirtiendo en un problema estructural en Colombia. Según el último Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial (2016-2017), Colombia ocupó el puesto 129 de 138 en el indicador de “Desviación de fondos públicos”, con lo cual no sorprende que también haya ocupado el puesto 128 en “Confianza pública en los políticos”, reafirmando la mala imagen que tienen los colombianos de los políticos (a mayor puntaje, peor es la calificación).

Considero que existen tres factores principales que podrían explicar en gran medida el alto nivel de corrupción en Colombia:

1.     Cultura de la ilegalidad. Algunos autores la llaman la cultura mafiosa o del avivato y consiste, en general, en esa disposición y tendencia a no respetar hasta las normas más básicas de convivencia, con el fin de sacar un provecho personal de manera irresponsable. Esta, a su vez, está relacionada con rasgos negativos de nuestra herencia colonial y ha sido fortalecida por la influencia de la violencia y el narcotráfico.

Este último promovió la búsqueda del dinero con el “todo vale” y el atajismo. Se refleja en toda la sociedad (no solamente en los políticos) y se evidencia en expresiones como el llamado onceavo mandamiento de “no dar papaya” y el doceavo de “papaya dada, papaya comida”, de las cuales muchas veces nos ufanamos y se las enseñamos a los turistas extranjeros para que puedan “sobrevivir” en Colombia. Con base en esta forma de pensar se justifica, por ejemplo, el irrespeto de las normas de tránsito, el colarse en una fila, el apropiarse de lo que no es de uno y no pagar lo que es justo, así nadie esté viendo (un policía, un guarda de tránsito, un profesor, etc).

Este tipo de pensamiento y de normas sociales, legitimadas por una gran parte de los colombianos,  hacen que aumente la desconfianza en el otro y, por tanto, que disminuya el capital social (es decir, la capacidad de trabajar en equipo, en términos simples), lo cual aumenta los costos de transacción y reduce las posibilidades de progreso del país.

2.     Instituciones débiles. En la economía moderna se entiende por instituciones, en términos generales, las normas de juego que establecen incentivos para cierto tipo de comportamientos. En ese sentido, no solamente las entidades públicas son instituciones, sino también las normas sociales que regulan nuestro conducta. En Colombia las instituciones tienen baja legitimidad o poder a la hora de influir lo que hacemos.

Las instituciones públicas, en particular, deben servir a todos los ciudadanos bajo los principios de igualdad e imparcialidad. Sin embargo, según el índice del FEM citado anteriormente, Colombia ocupa el puesto 112 en el indicador de “Favoritismo en las decisiones de los funcionarios públicos”. Lo anterior se debe a la costumbre arraigada de personalismo y clientelismo en la que se fundamenta cada vez más el sistema político. Es común que los ciudadanos en Colombia acudan a la influencia de un político para que les ayude hasta en el trámite más sencillo para acceder a un servicio público al que por ley tienen derecho.

De igual forma, una institución bastante importante para el correcto funcionamiento de la sociedad es el poder judicial que, a su vez, desempeña un rol determinante en la lucha contra la corrupción a nivel estatal. Según el índice del FEM, Colombia ocupa el puesto 113 en el indicador de “Independencia jurídica” y el 111 en “Eficiencia de la estructura legal en resolución de disputas”. Lo anterior refleja cómo las élites políticas y económicas del país han logrado cooptar esta rama del poder y el elevado nivel de impunidad que se vive en el país.

Naturalmente, estos factores alimentan la corrupción no solamente en el sector público, sino también en el privado. Este último se tiende a ignorar o infravalorar a pesar de que es un factor esencial en la corrupción estatal. Así lo indica el hecho de que en el indicador “Comportamiento ético de las empresas” Colombia ocupó el puesto 104. Los recientes casos de corrupción en Saludcoop y Odebrecht son tan solo la punta del iceberg.

3.     Hegemonía de la narrativa neoliberal. La creciente corrupción es un fenómeno global que se ha disparado durante las últimas décadas debido al predominio de la narrativa neoliberal o ideología de mercado. El dominio de este pensamiento ha conducido un rol cada vez más determinante de los mercados en la sociedad y en la vida cotidiana de las personas. Hoy casi todo está en venta y se mueve por la lógica de la rentabilidad. Por eso Michael Sandel, reconocido profesor de ética de la Universidad de Harvard, habla de una tendencia corrosiva de los mercados que se han desligado de la moral, produciendo desigualdad y corrupción.

Para el distinguido sociólogo Zygmunt Bauman, recientemente desaparecido, el fundamentalismo de mercado ha hecho que las personas ya no sean vistos como ciudadanos políticos sino como consumidores del mercado. El sistema económico neoliberal tiende a valorar a las personas por su capacidad de consumo. De ahí que el tener dinero se ha convertido en el ideal de vida predominante y exclusivo en la vida de muchas personas, en comparación a otras épocas. Y por eso la ambición juega un papel más preponderante en la sociedad actual, en donde muchas personas buscan el dinero sin ninguna restricción moral sobre cómo se obtiene.

Colombia no ha estado exenta de este fenómeno global. Por eso han salido casos de corrupción escandalosos que involucran no a miembros de las clases más marginadas y excluidas, sino miembros de las élites ilustradas de este país. Tal es el caso, por ejemplo, del exviceministro recientemente capturado por el caso Odebrecht, quien había estudiado en la Universidad de los Andes y había hecho una especialización en Estados Unidos.



Como suele pasar en un ambiente de complejidad, los factores expuestos se encuentran interrelacionados y son interdependientes. Si estas variables –planteadas como hipótesis de las causas de la corrupción en Colombia– explican realmente el fenómeno, entonces se deben tener en cuenta a la hora de plantar soluciones al problema. Por tanto, se puede inferir que la solución no es ni fácil ni de corto plazo.

Artículo publicado en Las2Orillas el 25 de enero de 2017.

miércoles, 20 de julio de 2016

El Virrey Vargas Lleras

El Virrey don Germán Vargas Lleras volvió a impartir regaños, esta vez, en Nuestra Señora de la Limpia Concepción de Neiva. Proveniente de Santa Fe de Bogotá, el 14 de julio del año corriente descendió del carruaje junto a Elsa Noguera, de la Provincia de Sabanilla y Ministra de Caminos Reales, y su séquito sin ocultar su ira real.

Los recibieron el Gobernador y Capitán General de la Villa, la familia de don Diego de Ospina y Medinilla, oficiales reales y letrados de buena familia, quienes se peleaban por el honor de cargarle el palio, tal como lo dictan las buenas costumbres de la provincia.  Una vez le rindieron todos los honores con solemnidad en un gran auditorio, el Virrey arremetió contra el Alcalde don Rodrigo Lara por algo que dijo su secretario de gobierno, y que a oídos palaciegos del más iracundo retoño del linaje Vargas Lleras, constituían una afrenta al inexpugnable estandarte: las chozas para la horda de menesterosos. La ministra, llegó incluso a sugerirle al burgomaestre que lo enviara a las mazmorras  para ser luego colgado en el árbol de la justicia.

¿Cuál fue el pecado del secretario? Atreverse a señalar lo que consideraba falencias de la política real de vivienda ante peninsulares y aborígenes que habitan un asentamiento precario del cual iban a ser desalojados debido a una orden de la Audiencia Real. El secretario les había explicado, lo que a su parecer, son causas de la carencia de vivienda en la Provincia y los animó a expresarle sus necesidades de una choza a su Excelencia que llegaría al día siguiente.

¡Herejía! ¡Desde cuándo un funcionario de segundo nivel de una Provincia se atreve a cuestionar los mandatos de su Majestad! Los designios reales que se dictan en la capital están hechos para ser obedecidos sin rechistar, sin pero alguno. Por eso la paz de don Germán se alteró; se le enrojeció el rostro y enérgicamente levantó la espada, a la vez que elevaba su voz para sentenciar que ninguno de los súbditos del Reino podría aventurarse a semejante error (“comentarios inoportunos e imprudentes”, diría la nobleza sumisa).

Su cólera se eleva aún más cuando señala que el funcionario es del grupo de don Sergio Fajardo de Antioquia, de quien se dice que puede poner en riesgo la sucesión al trono de don Germán, a pesar de no pertenecer a la casta santafereña. Terminado el discurso, don Germán envaina la espada mientras algunos súbditos fervientes gritan con gran devoción : “¡Igualito al abuelo!”, refiriéndose al antiguo rey descendiente de la estirpe del Sabio Lleras. Al pasar por la mesa principal se levantan don Rodrigo y el representante don Héctor para presentar saludo a su Excelencia. Éste sigue de largo con su soberbia mirada en el horizonte.

Ya antes el Virrey, en sus correrías inaugurando caminos por todo el Nuevo Reino de Granada, había enviado a la horca a una escribana que se había atrevido a preguntarle su opinión sobre el proceso de pacificación de los pijaos farianos originarios del Tolima. Que no quede duda: para la casta la única posición aceptable por parte de las indiadas es la reverencia y la sumisión; si se tornan mansas, salvarán sus almas y sus tristes vidas.

No importa que los caminos sean financiados con las rentas que la Real Hacienda recibe del sinnúmero de tributos que pagan aborígenes y de la explotación de las riquezas de sus territorios por parte de la Real Corona. Cuando estos o sus representantes pidan audiencia en la autócrata y distante capital del Reino, la única posición políticamente correcta es inclinarse con reverencia para mendigar que los tributos que recibe la Corona sean invertidos en sus propios territorios (de ahí proviene la costumbre de ir con rodilleras y totuma). La indiada debe solamente esperar una choza y debe mostrarse agradecida colocando las palmas de sus manos en forma de techo sobre su cabeza en señal de adoración y ponerse al servicio de Dios Nuestro Señor y de su Majestad.


El mismo día don Germán abandonó el Valle de las Tristezas, a orillas del Río Grande de la Magdalena. Aborígenes y parroquianos esperan su próxima venida real anhelando que reparta no solamente regaños sino también chozas y favores. Desde lo alto del cerro de El Chaparro, en la terraza de Avichente, observa La Gaitana, cacica de los indios osados que se resisten a perder su dignidad, su territorio y su riqueza.

Publicado en http://www.kienyke.com/kien-escribe/columna-vargas-lleras/

domingo, 14 de febrero de 2016

Proyectemos a Neiva como un clúster de la industria TIC

Cada vez resulta más evidente la carencia de ofertas de empleo digno en Neiva. ¿Cómo generar empleo de calidad en el largo plazo? ¿Podemos seguir dependiendo del comercio y de la producción de bienes básicos?

En la sociedad del conocimiento tenemos que apostarle a ofrecer bienes y servicios de valor agregado que protejan el planeta y promueven la solidaridad. Una oportunidad es que Neiva le apueste a ser en el 2036 uno de los cinco principales clústers o nichos de empresas de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones (TIC) en Colombia.

Por una parte, el Gobierno Nacional ha establecido como un sector estratégico para el país la industria de las TIC (aplicaciones móviles, desarrollo de software, contenidos digitales, etc), la cual tiene un alto potencial para generar empleo de calidad y aumentar la productividad de toda la economía. 

Según un estudio contratado por el Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC) a la Universidad EAFIT y la multinacional Infosys, la industria de las TIC ha crecido en un promedio de 12% anual durante los últimos 5 años –la industria de servicios de TI, en particular, creció 23%. De acuerdo al informe, el déficit de talento de TI podría llegar a ser de 160.000 personas en el 2020. Por eso el MinTIC ha diseñado una serie de programas y destinado recursos considerables para lograr su ejecución exitosa.

El Plan Vive Digital 2014-2018 señala que la industria del software y de TI provee servicios y productos de alto valor agregado, que contribuye a la competitividad de otros sectores y con un alto potencial de exportación y generación de empleos que requieren personal calificado – por cada empleo TI se generan 2 empleos adicionales. En el 2014 se generaban 41.000 empleos; para el 2018 se espera generar 369.000.

Neiva, por su parte, no tiene una base industrial suficiente para crear empleo y producir bienes y servicios con valor agregado. Tampoco tiene la infraestructura necesaria para incursionar en sectores de la industria pesada ni cercanía al mar para ser competitiva exportando productos tradicionales. 

Sin embargo, Neiva sí tiene un talento base en la industria de las TIC dadas algunas experiencias exitosas y tiene el quinto nivel de penetración de subscriptores de internet fijo dedicado, ganándole a ciudades como Manizales y Pereira que le apuestan ya a este sector de la economía. Lo que se debe hacer entonces es tomar la decisión de proyectar la ciudad a largo plazo con ese objetivo, articulando el esfuerzo de las universidades, el SENA, los Colegios de Calidad que impulsa Asocoph y Alecop, y cooperación internacional de multinacionales líderes en el sector tecnológico.

Como lo contempla el Gobierno, el énfasis de Neiva podrá estar en el desarrollo de aplicaciones para sectores con alto impacto en la paz y la equidad como son la agricultura, la educación y la salud, así como en la apropiación de TIC en las Mipymes

lunes, 4 de enero de 2016

Discurso de posesión como presidente del Concejo de Neiva


Buenas noches a todos los ciudadanos presentes,

Hoy mis compañeros concejales y yo nos reunimos para compartir con nuestras familias y con los neivanos la alegría de llegar a esta corporación. Pasamos varios meses entregados a la campaña política, sacrificando tiempo con los seres queridos, levantándonos temprano y acostándonos tarde, recorriendo nuestra ciudad, haciendo reuniones, elaborando propuestas, hablándole a la gente en la calle y muchos otros esfuerzos; la ilusión de llegar al Concejo o de continuar en él nos animaba a hacerlos.

Ese sueño se ha hecho realidad hoy. Ahora nosotros queremos que ese esfuerzo haya valido la pena. Queremos marcar la diferencia porque sabemos que los neivanos también tienen la ilusión de que nuestra ciudad progrese y podamos vivir mejor en ella. Sabemos de sus necesidades. Sabemos que quieren un cambio verdadero y que confían en nosotros. Tienen la expectativa de que nosotros sepamos leer los signos de los tiempos.

Un tiempo en el que la humanidad empieza a tomar conciencia de que necesitamos urgentemente cambiar nuestro estilo de vida en lo concerniente a los hábitos de consumo, de transporte, de producción, de planeación de las ciudades, de organización social y política. Estamos ante una crisis civilizatoria que implica a su vez una crisis social, una crisis alimentaria, una crisis ambiental, una crisis del sistema capitalista y una crisis democrática. Estamos en un momento de quiebre histórico que probablemente todavía no acabamos de dimensionar o comprender en toda su magnitud.

Por todo aquello, no podemos pensar solamente como neivanos sino como habitantes de la nave planeta Tierra del que depende nuestra vida. La Neiva que soñamos no puede ser ajena a esta situación planetaria.

Necesitamos una NEIVA VERDE Y SOLIDARIA, en donde el cemento no sea lo más importante sino procurar el cuidado del ambiente, proteger y recuperar las fuentes hídricas, acabar con los asentamientos miserables en donde miles de seres humanos no tienen ni siquiera lo mínimo para vivir de manera digna, proveer zonas verdes amplias y amenas en donde los neivanos vayan a recrearse los fines de semana: a hacer un asado, a leer, a jugar y a divertirse.

Una Neiva incluyente en donde las mujeres, los desplazados, los reinsertados, los jóvenes y  las personas en situación de discapacidad o con diferentes orientaciones sexuales puedan desarrollar todo su potencial. Una Neiva en donde lo importante no sea el carro sino el peatón y por eso se le respeta. Una Neiva en donde la cultura ciudadana sea un activo valorado y buscado por todos los neivanos y sea atrayente para los turistas.
Una Neiva que abraza con alegría a las orugas de la guerra para convertirlas en mariposas de la paz.

Una Neiva en donde los servidores públicos sean SERVIDORES PÚBLICOS, es decir, personas que sirven al interés público, proveyendo bienes y servicios colectivos de calidad, sobre todo a los que más los necesitan. El Estado y sus instituciones no se pueden guiar por la cultura del favor particular, por eso debemos propiciar un cambio de mentalidad para que muchos neivanos pasen de considerarse mendigos a reconocerse como ciudadanos sujetos de derechos y deberes:

No deben rogar por favores particulares sino exigir sus derechos. Por cumplir nuestra labor no nos tienen que felicitar ni mucho menos rendir pleitesía. Para eso nos han elegido como sus representantes y para eso nos pagan. Todo lo contrario: nos deben exigir. ¡Necesitamos que los neivanos nos exijan!; así como necesitamos que nos apoyen y que nos acompañen en este proceso de renovación.

Hoy Neiva precisa de una nueva visión de desarrollo centrada en la dignidad del ser humano y la sabiduría de la naturaleza. Para eso se requiere de mayor profundidad en la elaboración de los proyectos y de un control político más estricto que asegure la debida articulación de la Administración de la ciudad, y la gestión eficiente y honesta de los recursos de los neivanos en un ambiente de respeto, transparencia e independencia.

Por eso trabajaré  arduamente junto con mis colegas para entregar un Concejo mucho más transparente, más cercano a la comunidad y más abierto a la crítica y a la participación ciudadana. Un Concejo que contribuya a devolverle a los neivanos la confianza en sus instituciones. Un Concejo que viva y valore la decencia. Un Concejo que atraiga a los mejores hombres y mujeres para servirle a su ciudad.

Sólo así podrá Neiva ser atractiva a sus habitantes, a los inversionistas y a los turistas, generar empleo, acabar con la pobreza y la desigualdad indigna, garantizar la seguridad de los Neivanos, educar mejor a sus ciudadanos,  proteger la madre naturaleza y alcanzar el BUEN VIVIR.

Como diría Luke Skywalker, ¡Que la Fuerza nos acompañe! Gracias