miércoles, 3 de junio de 2015

¿Juventud = renovación política?

En las recientes elecciones autonómicas y municipales de España, los partidos tradicionales sufrieron una contundente derrota a mano de las nuevas fuerzas políticas que surgieron a raíz de la crisis económica y del movimiento de los indignados.
Como lo manifestó el diario español El País, estas fuerzas representan un voto de protesta y descontento frente a la corrupción y el mal manejo económico. Los españoles no aguantaron más el cinismo y mezquindad de los dirigentes pertenecientes al régimen bipartidista que ha gobernado durante los últimos años. Un régimen que llevó al país ibérico al borde del colapso, que aumentó el desempleo sobre todo en los jóvenes y que defendió políticas de austeridad en las que la clase media mayoritaria se ajustaba para salvar a una minoría adinerada.
Estos movimientos políticos de vanguardia están siendo liderados por jóvenes altamente preparados, críticos, independientes y alejados de las prácticas políticas tradicionales. Aunque tienen diferentes ideologías, los caracteriza su disposición común al debate, a la confrontación de ideas y al análisis de propuestas serias para devolverle a los ciudadanos la esperanza y confianza en las instituciones y en la política.
La situación actual de Colombia también amerita un cambio; requiere de la acción decidida y regeneradora de los jóvenes, en edad y en espíritu. Muchos colombianos, esperando con anhelo esa renovación en la política, dicen en tiempo de elecciones que “hay que darle la oportunidad a los jóvenes” o que “se necesita sangre nueva”. Pero, ¿es la juventud garantía de renovación política?, ¿es suficiente que un candidato sea joven para que esperemos un cambio?
Muchos candidatos jóvenes empiezan sus carreras políticas de la mano de políticos tradicionales o hacen campañas utilizando las mismas viejas costumbres; es decir, gastando grandes sumas de dinero para dar regalos y ofreciendo puestos y contratos públicos a diestra y siniestra. Sus campañas muchas veces son financiadas por políticos, contratistas o funcionarios públicos que manejan entidades oficiales de manera inescrupulosa. Otros fundamentan “su nueva forma de hacer política” en discursos vacíos ya que han despreciado la necesidad de prepararse para estar en capacidad de entender los problemas públicos y, sobre todo, de ofrecer soluciones concretas y adecuadas para sus comunidades.
Afortunadamente son más los jóvenes que no se quedan en un estado de queja continua, de conformismo o de indiferencia, sino que con mucha coherencia se preparan y se mantienen alejados de las prácticas tradicionales. Muchos tienen una sensibilidad social muy alta y trabajan con un interés real en el progreso y empoderamiento de sus comunidades y no por simple oportunismo en tiempo electoral.
La verdadera renovación política y social solo vendrá de aquellos jóvenes y colombianos que sean conscientes del daño que el clientelismo y la cultura de la ilegalidad le hacen a las instituciones y que por eso guardan coherencia entre lo que critican y lo que hacen; de jóvenes preparados para liderar con visión, transparencia, solidaridad y humildad la transformación colectiva de Colombia.

viernes, 29 de mayo de 2015

Empresas Putrefactas de Neiva

El año pasado escribí un artículo preguntándome si EPN quería decir “Empresas Podridas de Neiva” en vez de Empresas Públicas de Neiva. Hoy creo que está putrefacta.

Hace casi dos semanas el periodista Fausto Manrique publicó valientemente un artículo serio y bien fundamentado en el que dejó al descubierto aparentes irregularidades en la gestión administrativa y contable de la EPN. No obstante, desde entonces el alcalde de Neiva Pedro Suárez y el gerente de EPN Aurelio Navarro se han limitado a dar respuestas generales, imprecisas y, en ocasiones, contradictorias.

Por eso celebro la idea del  señor alcalde de convocar a una serie de debates para aclarar las múltiples dudas que persisten al respecto. Me permito presentarle al alcalde algunas de esas dudas y algunas sugerencias:

1. Presentar los fundamentos técnicos en que se fundamentó la decisión de otorgar el contrato de aseo a 20 años y de haber escogido la alternativa menos rentable para la ciudad, como lo demostré el año pasado – en comunicación personal el gerente de EPN nunca me respondió a esta inquietud concreta. Permitir a las órganos de control y a los concejales exponer las razones por las que dejaron que se efectuara dicho esperpento.

2. Por favor no nos vayan a faltar al respeto diciendo que los problemas financieros de la empresa se deben al recorte de regalías. EPN tiene el monopolio de un servicio público, con ventajas adicionales como el hecho de que el acueducto funcione por gravedad. ¿O acaso las ciudades que no tenían regalías entonces no podían tener acueducto? ¿Por qué la empresa depende de transferencias del municipio y de la Nación para ser operacionalmente viable?

3. ¿Qué medidas ha tomado la Administración para evitar que el presupuesto de la empresa, que se rige por normas de contratación mucho más laxas, no se utilice de manera torcida para aceitar maquinarias electorales? Específicamente, aclarar por qué razón, como lo señaló el respetado jurista Germán López Daza, la contratación de personal mediante contratos de prestación de servicios subió 42,22% del 2013 al 2014 y por qué la cuenta “Sueldos de personal” pasó de $835,918,589 a $2,582,925,778 – es decir que ¡se triplicó en tan sólo un año! (Nota: sería poco apropiado responder a estas preguntas diciendo que eso se debe al nuevo modelo gerencial de la empresa después de la aberración del nuevo contrato de aseo o a que las cifras financieras auditadas no reflejan la realidad, lo cual en un país serio daría para cárcel).

4. El alcalde manifestó en una entrevista que le iba a pedir a la Cámara de Comercio de Neiva que convocara a los debates, lo cual me parece inconveniente. Primero, porque el alcalde debe asumir responsabilidad directa. Segundo, porque ese tipo de actividades no se enmarcan dentro de las actividades misionales de dicha entidad. Tercero, por el ya mal antecedente de que el año pasado el Presidente Ejecutivo de esa entidad impidió el ingreso a un grupo de ciudadanos y miembros del Comité Cívico de Veedurías a un foro de socialización del proyecto de la PTAR (otro contrato con el que pretenden subir nuevamente las tarifas de servicios públicos a los neivanos).

5. ¿Qué opina sobre la reciente calificación crediticia de "mínima capacidad de pago" otorgada por la firma Value & Risk Ratings a la deuda de EPN?

6. Publicar con antelación en la página web de la entidad sus estados financieros actualizados.

viernes, 22 de mayo de 2015

¿EPN haciendo aguas?

Desde el año pasado he venido cuestionando con argumentos técnicos varios aspectos referentes a la administración de las Empresas Públicas de Neiva (EPN), como se puede observar en mis artículos “EPN: ¿Empresas Podridas de Neiva?, “Funcionarios PTAR–Dos opciones para Neiva” y “Neivanos: ¡Hagámonos resPTAR!”.

Ahora el tema vuelve a tomar mayor relevancia cuando a través de los medios locales nos damos cuenta que la situación financiera de EPN es bastante crítica. Por ejemplo, en el 2014 los pasivos de la empresa pasaron a representar el 57% de los activos (en el 2011 eran el 31%), la pérdida operacional fue de casi $700 millones y el flujo de caja presentó un faltante de más de $4.000 millones para responder a las obligaciones de corto plazo.

Aurelio Navarro, el gerente de EPN, ya salió a desestimar las cifras presentando logros u obras en otros campos sin responder a los cuestionamientos específicos que se le plantean. El gerente afirma incluso que los “felicitó hasta la Contraloría por el buen manejo de la deuda”. ¿Es eso cierto? Entonces ¿por qué razón en su último reporte del 27 de febrero del 2015 la calificadora de riesgos Value & Risk Rating asignó a EPN la calificación B indicando que “la capacidad de pago es mínima”?.

Según el informe de la calificadora, al tercer trimestre de 2014 los ingresos operacionales de EPN registraron una disminución del 16,76% frente al mismo periodo de 2013 debido a la adjudicación del servicio de aseo. Por ese rubro EPN había recibido $14.000 millones en el 2013 mientras que en el 2014 recibió tan sólo $645 millones debido al nuevo contrato de aseo. Señor Navarro, ¿está seguro que esa diferencia se justifica por “el pago de la interventoría, la construcción de celdas, piscinas, clausura y posclausura de celdas” al que usted hace alusión para defender esa aberración de contrato?

De acuerdo al gerente, el faltante de flujo de caja se debió a unos recursos económicos (cerca de $5.000 millones) que les adeudaba el municipio “por concepto de servicios públicos a la institución y también por el pago de unos subsidios”. ¿Por qué tan alto ese monto que le gira el municipio? ¿Será que los neivanos estamos financiando el mal desempeño de esta empresa? Una empresa que, por no tener competidores y tener bajos costos debido al acueducto por gravedad, debería ser autosostenible y estar dando utilidades significativas para invertir en la salud y educación de los neivanos? ¿O es que se utiliza como la “caja menor” para comprar los mal llamados líderes y pagar campañas de candidatos afectos a la Administración?


En fin, la Administración Municipal en cabeza del alcalde Pedro Suárez y la gerencia de EPN deben aclarar de manera seria los cuestionamientos y colocar a disposición del público los estados financieros. Actualmente la junta directiva de EPN está compuesta por 9 miembros que  “no tienen periodo fijo y podrán ser designados o removidos por el Alcalde cuando lo estime conveniente o necesario”. Estoy convencido de que si fuera independiente, es decir, si sus miembros o parte de ellos se eligieran por criterios técnicos de experiencia y conocimiento, y no por criterios politiqueros, EPN sería una empresa tan rentable como EPM o Isagen lo que redundaría en el bienestar de todos los neivanos.

jueves, 30 de abril de 2015

Sacudir la conciencia colectiva

Hoy se cumplen 31 años del magnicidio de Rodrigo Lara Bonilla, un político que dejó muy en alto el nombre del Huila. Lara Bonilla fue un huilense que murió por defender con valentía y convicción nuestras instituciones democráticas que, aunque débiles e incipientes, ya en su época empezaban a ser fuertemente amenazadas por el naciente y creciente fenómeno del narcotráfico.

Nos podemos preguntar ¿qué significado debería tener la figura de Lara Bonilla hoy para los huilenses? Hoy cuando el departamento enfrenta niveles alarmantes de pobreza, desigualdad, rezago educativo y productivo. Hoy cuando el presidente de la Cámara Colombiana de la Infraestructura señala que, según los resultados de corrupción en la contratación del año pasado, tanto el Huila como Neiva ocuparon el tercer lugar entre los departamentos y municipios más corruptos respectivamente. La corrupción en el Huila aumenta cada vez más ante la mirada conformista, escéptica o pasiva de muchos opitas.

A veces se escucha a huilenses que han adoptado una visión completamente cínica: “Todos los funcionarios públicos son corruptos”, “si uno es honesto lo tratan de tonto”, “uno no dice que no roben, pero que hagan algo”. Se empieza a creer que lo normal es ser deshonesto y que ser honrado es imposible o, por lo menos, inconveniente.

¿Qué clase de desarrollo o de democracia podemos entonces esperar si, como dice William Ospina, “lo más grave es que los miembros de una sociedad terminen por no creer en el honor, en la dignidad, en el valor de la palabra empeñada, en el orgullo de respetar los compromisos, en la compasión ante el dolor de los demás”?

Es allí donde irrumpe con fuerza y claridad el ejemplo valeroso, coherente y digno del ex ministro Lara Bonilla; ejemplo que debe ser preservado y resaltado de tal forma que se convierta en un referente moral y una fuente de inspiración para las nuevas generaciones en el Huila.

Debemos evitar el camino fácil de la componenda moral y la ambigüedad marrullera. Solo así podremos realmente crear un sentido de lo público, ayudar a arraigar la ley en la conciencia de los ciudadanos en vez de la cultura de la ilegalidad, y favorecer el buen vivir de todos los colombianos sin caer en el viejo error, como alerta Ospina, “de pensar que unos cuantos elegidos se encargarán de transformar el país y salvarnos de la adversidad. Colombia necesita un pueblo entero comprometido en su transformación”.


Luis Carlos Galán, otro hombre recto y pulcro, dijo el día del entierro de Lara Bonilla que él “asumió su misión, consciente de que no vería el final de la batalla, pero seguro, también, de que su actitud tendría que sacudir la conciencia colectiva”. Defender las instituciones democráticas fue para Lara una obsesión y, como decía Gabo, “las obsesiones dominantes prevalecen contra la muerte”.

Magdalena

Hace poco terminó la primera parte de la Movilización por la Defensa del rio Magdalena denominada “El río de la vida” y la II Expedición al Macizo Colombiano, zona en donde nace dicho rio. Estas iniciativas de la sociedad civil buscan concientizar sobre la importancia del rio para la vida de los colombianos.

Como varios activistas lo han manifestado, la cuenca del Rio Magdalena se encuentra amenazada por las políticas minero energéticas y extractivistas del Gobierno, en particular, por el Plan Maestro de Aprovechamiento del rio que busca construir varias hidroeléctricas y promover la navegabilidad a lo largo de su cauce.

Dichas políticas se defienden en nombre del desarrollo: exportar energía a naciones vecinas y disminuir el costo de transporte de los recursos naturales que se extraen del territorio colombiano, atrayendo inversión extranjera, generando divisas y crecimiento para el país. El objetivo es en realidad garantizar la navegabilidad del capitalismo financiero, aquel barco ebrio desconectado de las realidades sociales del que hablaba Alan Greenspan, ex director del banco central de los Estados Unidos.

Por eso resulta crucial defender al Magdalena, la principal fuente hídrica de nuestra territorio. Según Edgar Morin, es necesario también superar esa concepción miope de desarrollo cuyo objetivo de crecimiento a toda costa tiende a sacrificar lo que no obedece la lógica de la competitividad. Para este visionario francés no basta con atenuar la noción de desarrollo añadiéndole el adjetivo de “sostenible”, lo cual sólo suaviza y dulcifica su apariencia, mientras su “núcleo duro” persiste.

En ese mismo sentido, William Ospina afirma “que es posible una civilización, un progreso y un bienestar en armonía con la naturaleza, defendiendo el equilibrio y no una teoría del desarrollo contraria a la vida, y una teoría del crecimiento ilimitado en un mundo de recursos limitados”. Ospina sostiene que “no queremos que se llame progreso a la devastación, a la muerte, sólo porque es rentable para unos cuantos” y hace un llamado vehemente a que no obtengamos la energía matando la vida, destrozando la naturaleza y envenenando los manantiales, sino de fuentes inagotables como el viento y el sol.


El escritor comenta que no sabe con qué fin habrán hecho los antiguos habitantes de San Agustín esas poderosas esculturas de piedra que asombran al mundo, pero sólo puede verlas como los guardianes del nacimiento del río. No le parece una casualidad que el arte escultórico más antiguo de nuestra tierra se haya dado precisamente allí donde nace el gran río. Yo le agregaría que tampoco es casualidad que se llame Magdalena que significa “magnífica habitante de la torre grande” pues somos los habitantes de esa fortaleza natural que protege nuestras vidas y por eso debemos defenderla con magnanimidad.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Un modelo educativo propio

La semana pasada la Ministra de Educación Gina Parody anunció que traerá a Colombia “el modelo de matemáticas de Singapur y Corea, países que están punteando en las pruebas Pisa en esta materia y tienen un modelo específico para enseñar”.

Aunque es importante mirar casos exitosos para salir del parroquialismo que a veces nos invade, es fundamental tener en cuenta que ese modelo surgió en unas condiciones determinadas por diferentes influencias culturales, institucionales e históricas. Por esa razón especialistas de países que han tratado de adaptarlo – como Estados Unidos, Francia y Chile –  dicen que no es fácil ni barato hacerlo exitosamente.

Cuando los finlandeses – que también sobresalen por su sistema educativo y sus resultados en las pruebas Pisa – decidieron cambiar su sistema educativo analizaron los modelos de otros países pero al final diseñaron su propio modelo teniendo en cuenta sus características culturales e involucrando a los docentes. De hecho, el especialista británico Dave Snowden advirtió en su visita a Colombia el año pasado que el peor error que puede cometer el país es querer copiar modelos de educación que han sido exitosos en otros países sin tener en cuenta el contexto propio.

De igual forma, la Ministra señaló que los colegios empezarán a implementar una nueva herramienta de medición del desempeño llamada Índice Sintético de Calidad Educativa, con base en el cual se otorgarán incentivos monetarios. Esta medida se enmarca dentro del enfoque corporativista que enfatiza en la motivación extrínseca y la competencia desconociendo investigaciones recientes según las cuales esa clase de incentivos tiene un efecto limitado en el tiempo y muchas veces puede reducir la motivación intrínseca de los estudiantes produciendo resultados contraproducentes. Proyectos de ese tipo han fracasado estrepitosamente en países anglosajones como Estados Unidos y Reino Unido.

El sistema de Singapur, tal como lo reconoce la Ministra, es bastante centralizado, a diferencia del modelo finlandés en donde los profesores cuentan con bastante autonomía a nivel regional. Nos podríamos preguntar si más bien lo que necesita un país tan diverso como Colombia no es más autonomía y reconocimiento de las buenas prácticas pedagógicas que maestros entregados desarrollan en diferentes partes del territorio colombiano, reivindicando su valor social e impulsando el trabajo colaborativo, creativo y solidario en vez de la competencia.


La Ministra necesita un equipo interdisciplinario y diverso que reconozca las realidades culturales de Colombia consciente de que la educación no consiste solamente en desarrollar habilidades cognoscitivas para obtener puntajes altos en exámenes estandarizados. Un equipo tecnocrático con “complejo tropical” y desconocedor de la riqueza y diversidad cultural de Colombia sólo podrá importar modelos extranjeros. Ministra Parody, ¡desarrollemos nuestro propio modelo!